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La llanta es la pieza, normalmente metálica, sobre la que se asienta el neumático y que forma parte de la rueda (compuesta por llanta y disco). Normalmente, se le presta más atención por motivos estéticos que por motivos de optimización del vehículo o seguridad en la conducción, pero las llantas son un elemento muy importante del vehículo, y como tal las hemos de tomar en cuenta.

¿Qué consejos debo seguir para el mantenimiento de mis llantas?

Es recomendable la limpieza regular de las llantas para evitar la acumulación y el quemado del polvo de los frenos y otros contaminantes con un producto específico. Tras un corto período de reacción del limpiador, aplique un potente chorro de agua a las llantas a una distancia de 10 o 15 cm. No usar cepillos de cerdas duras ni esponjas ásperas.

Recuerde pulir las llantas entre dos y cuatro veces al año con cera dura para que la superficie esté siempre bien sellada, así como revisar la sujeción a los 200 km desde el cambio.

Por último, en relación a los neumáticos de invierno, recuerde que al cambiar los neumáticos de invierno por unos de verano, es aconsejable cambiar las llantas. En verano pueden ponerse unas llantas ligeras de aleación, mientras que al llegar el mal tiempo y montar los neumáticos de invierno son ideales unas robustas llantas de acero para reforzar las prestaciones del neumático.


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