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El aceite tiene como función lubricar las distintas piezas del motor, evacuar el calor producido y mantener el motor limpio de impurezas. En la actualidad, las prestaciones de los lubricantes se han incrementado para dar respuesta a las exigencias de los nuevos motores, que someten a un mayor esfuerzo térmico a los aceites. Por ello, existen hoy en día tres grandes tipos de aceite: el mineral (cuando se hace un uso relativamente normal del vehículo), semi sintético (para un uso más severo del motor), y 100% sintético (cuando se somete al motor a grandes esfuerzos).

A la hora de efectuar el cambio, deben seguir las especificaciones del fabricante o, al menos, una vez al año. Además, el nivel del aceite debe comprobarse cada 5.000 km.

No conviene dejar pasar los periodos recomendables para hacer un cambio de aceite ya que un aceite deteriorado o en mal estado puede deteriorar el motor del vehículo.


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